Con el objetivo de ser eficaces en el cumplimiento de nuestra misión ante las personas vulnerables, entre ellas los desplazados internos, la oficina de la red «Justicia y Paz» que reúne a representantes de todos los institutos religiosos, nos ha propuesto una sesión de formación en Uagadugú, BURKINA FASO, del 13 al 14 de diciembre. La exhortación apostólica «DILEXI TE – JE T’AI AIMḖ» del Santo Padre León XIV sobre el amor a los pobres era el tema. El Abbé Jérémie POGOROWA, Profesor en el seminario mayor de Ouagadougou, ha desarrollado cómo la persona dedicada al servicio de las personas vulnerables es como un instrumento pastoral y misionero con los desplazados internos.
La capacitación se impartió en dos etapas.
El primer día del 13 de diciembre, recibimos una rica exposición sobre la situación de los desplazados internos. De la entrevista se desprende que los desplazados se encuentran refugiados en su propio país, arrancados de sus tierras, de sus recursos, de sus hábitos, de su vecindad, de sus puntos de referencia sociales: enfrentan una pobreza antropológica que afecta a su dignidad. El Papa León XIV nos invita, como consagradas, a encarnar el Evangelio en el corazón de las heridas humanas. También subraya que cada encuentro con estas personas no es solo un compromiso caritativo sino un encuentro con Cristo.
Durante esta entrevista, algunos de nosotros compartimos experiencias muy conmovedoras: estos intercambios que no dejaban indiferente a nadie estaban mezclados con la pena y la impotencia ante las situaciones.
Al día siguiente, 14 de diciembre, fuimos a GAMPELA, en las periferias de Uagadugú, para manifestar nuestra cercanía con los desplazados internos. Participamos en la misa dominical con ellos y luego los conocimos para un intercambio en el que reconocieron el esfuerzo de ayuda hacia ellos pero también expresaron sus dificultades, su necesidad de una escucha. Por nuestra parte, algunas palabras los animaron a la esperanza. Finalmente oramos con ellos y les ofrecimos algunas provisiones y ropa. Podíamos leer en sus rostros la expresión de gratitud y el sentimiento de consideración.
Volvimos de este encuentro tocados, interpelados por lo que llevan, con un sentimiento de impotencia que nos dirigía hacia Dios.
Damos las gracias a sor Silvie ROAMBA que nos ha delegado para representar a las Hijas del Espíritu Santo en este encuentro edificante que permite activar nuestra sensibilidad misionera ante las situaciones penosas de la vida al ejemplo, en 1706, de Marie BALAVENNE y de Renée BUREL, nuestras fundadoras.
« Debemos escuchar el grito de los pobres, hacer nuestro… comprendiendo, poco a poco, que es todo un vivir en comunión con Dios y en solidaridad con nuestros hermanos.» Regla de vida n° 18, n° 4.
Hermanas Beatrice COMPAORE y Nina SOME. Publicado el 6 de enero de 2026

