Acogida
EN FAMILIA INTERNACIONAL Hijas del Espíritu Santo Noticias de la Familia

Français | English | Español
Identifíquese

Con un corazón feliz!


Yo canto como María, mi Santa Patrona: "Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador"… Sí, quiero dar gracias al Señor Dios Todo poderoso por su bondad, su lealtad y su amor para mí todos estos últimos años.

Mientras celebro mi 60 años de vida, la imagen de estas trés mujeres, más arriba, me ayudan a expresar el deseo que llevo en mí cuando reflexiono mi recorrido de vida los últimos años. Para mí, esta imagen representa la esencia de la vida humana, la aptitud a satisfacerse de nuestros dones, talentos, ideas y todo lo que la vida nos aporta. Aúnque estas trés mujeres llevan la misma ánfora, cada una lleva a su manera, según su propia perspectiva de vida y de razonamiento.

Mientras que avanzo en edad con todo lo que soy y lo que he sido, quiero dar gracias a Dios, mi Creador. Soy agradecida y sensible por cada una de las pequeñas cosas que Dios hizo y me dió en la vida. Agradezco también a Dios por todos los que hicieron parte de mi vida, incluidos mi padres difuntos. Alcanzar esta edad a pesar de mis límites es un don particular de Dios.

La imagen de estas 3 mujeres llevando la misma ánfora me recuerda también cuanto la vida en comunidad me ayudó a crecer como religiosa en la congregación de las Hijas del Espíritu Santo. La cerámica que aquí, se encuentra en el centro, significa nuestra meta y objetivo común. En comunidad estamos conjuntamente responsables de la "casa de caridad". En comunidad, el espíritu de colaboración vivido de manera fraternal, forja nuestros lazos de unidad en la diversidad. Eso nos ayuda a ver nuestras diferencias como un regalo formidable a pesar de los antecedentes familiares, de grupos étnicos, de paises… Dios nos ama tales como somos. La comprensión de nuestra singularidad nos ayuda a aceptarnos y aceptar a los demás como compañeras andando el mismo camino. En comunidad tenemos la suerte de estar las unas con las otras, de poder vivir juntas y de mantener la unidad que el Espíritu nos da.

Cada hermana tiene para llevar, su propia parte en "la ánfora comunitaria" cual sea la dirección que se debe enfrentar o la manera de mantenerla. Lo importante es que cada una se esfuerze judiciosamente de tomar cuidado de esta cerámica para el bien de todas. Por consecuencia, somos llamadas a aprender a apreciarnos las unas y las otras porque cada una de nosotras es única y preciosa. "Todo lo que hacen háganlo de buen corazón como para el Señor y no para los hombres" (Col 3 :23).

En conclusión, retomaré una de las frase celebre de San Juan Pablo II "Nadie no es tan pobre que no tenga nada para ofrecer, y nadie no es tan rico que no tenga nada para ofrecer". Soy feliz y agradecida por lo que soy hoy día y por lo que la vida hizo de mí. En la imagen, como cada mujer lleva gozosamente y llena de vida su parte de la ceramica, me siente también llamada a rebosar de alegría, de paz y felicidad… para ser testigo de Cristo resucitado a quién he hecho el voto de seguirlo todo mi vida.

Quel Espíritu Santo nos guarde dinámicas y audaces para continuar la misión de amor que nos es confiada hoy.

Mary Ogbuehi, HES.  Publicado el   de agosto 2019.

 



Filles du Saint-Esprit 15 bd. Sebastopol 35101 Rennes Cedex 2 France

SP : Mentions legales popup