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Renée Burel, 3º Centenario
3- Granum sinapis


El 20 de junio, en el registro de la Iglesia de Plérin -Comunidad de Plérin situada cerca de Saint-Brieuc en el departamento de Côtes-d'Armor, en Bretaña, Francia-, hay todavía un sólo acto de deceso como los demás escrito de la mano de René-Jean Allenou de la Ville Angevin, con la nota habitual "Ent", (Enterrement) funeral. Renée Burel, una mujer de Plérin entre otros. Se necesitó tiempo para que, 50 años más tarde, François Quémar, vicario en Plérin, garabateó en el margen: "Una de las primeras Hermanas de la Caridad de esta parroquia. Es granum sinapis".

Pués la semilla sembrada en el Légué -la casa y la escuela de caridad- entonces está llegando a ser un árbol.

A la muerte de Renée, la obra de «Instrucción de las jóvenes» sobrevivirá en primer lugar por Mauricette Majol, su colaboradora y pariente, "con el espíritu muy adécuado para sostener esta obra" (referirse al testamento de Renée Burel 1718), y a quién ella había legado una parte de sus bienes, en el caso de que ella se decidiera a dejar la casa. Pero, Mauricette se queda, ella hizó profesión en 1726, y fue enviada a Marzan, en la Diócesis de Vannes en 1743, a la muerte de Marie Balavenne, para fundar la cuarta casa de Caridad. Ella murió en Plérin, a la edad de los 85 años, despuès de haber "vivido con edificación". Ella fue enterrada al lugar de la tumba de Renée Burel y Marie Balavenne, "delante del gran portón", en presencia de Marie Allenou, entonces Superiora general, de las Hermanas de la Casa de Caridad, y de muchos otros.

Charlotte Corbel, llegada en 1710, a los 21 años, para juntarse con las dos primeras, cercana colaboradora de Marie Balavenne para cuidar de los enfermos, en le Légué y después, en Plérin, fue enviada ya en 1733, a los 44 años de edad, para fundar la Casa de Saint-Herblon, diócesis de Nantes, con Mathurine Le Barbier, 25 años. Mathurine, a su vez, fue enviada en 1749 en la Diócesis de Quimper para fundar allá la "Caridad". (La " Charité" de Quimper).

Renée Burel et Marie Balavenne desaparecidas, la vida siguió así de relevo a relevo... Desde 1706, más de 7500 mujeres, en tres continentes, han sido "recibidas", un día, en la Casa de Caridad, siguiendo a las dos indisociables primeras Hermanas Marie y Renée, sin contar con los Asociados, y Laícas consagradas que se reconocen en su herencia.

A la sombra de su gran Hermana Mayor, la memoria de Renée Burel nos queda preciosa, como también es precioso -el grano de mostaza que nadie ve y sin embargo... - Ella queda viva hoy, en la dimensión local la más enraígada como también en la dimensión internacional: Su familia de sangre vive siempre en Plérin, explotando siempre la granja del "Quartier" dónde nació Renée el 3 de mayo de 1682; sus bis-sobrinos y sobrinas- descendientes de su hermano Pierre- siguen acogiendo con gusto a los peregrinos, de paso a las fuentes centenarias. - La casa Renée Burel, en la Casa Madre, abriga las oficinas del Servicio Audio-Visual de las Hijas del Espíritu-Santo, contribuyendo al vínculo que une las 3 ramas de la Familia Espiritual, "asociándoles" para el cuidado de los pobres de hoy. - El Centro Renée Burel de Ilesa en Nigeria, bajo otros cielos y de otras formas, retoma el relevo de la Casa del Légué dónde se enseñaba a "honrar" las Tres Personas adorables de la Santísima Trinidad y las "queridas asociadas", y todos los que se dirigían a ellas.  

La historia da testimonio de que el deseo de dar a conocer y amar al Señor quedó vivo en el corazón de las hijas de Marie Balavenne y René Burel. Atravesando sombras y luces. No estamos más en el tiempo cuando la Superiora General podía dar testimonio, delante de las autoridades Francesas, que querían su disolución, que la Congregación instruía entonces a 40 000 niños en sus escuelas, pero...

Cualquiera sean «los designos de Dios» sobre nosotros hoy día, que Renée Burel pueda enseñarnos a contemplar el misterio de este Dios fiel que trabaja del lado de las raíces, que hace germinar y crecer, y que da al fruto todo su sabor. Un fruto que lleva en él la memoria de nuestras primeras Hermanas, cierto, pero en primer lugar, y sobretodo, la huella DEL que había dispuesto de ellas "según su buen gusto" y que nos lleva dónde quiere, como el viento lleva las nubes»: el Santo-Espíritu.

Las piedras de la "pequeña" escuela y casa de caridad del Légué, restaurada y bien cuidada todavía hoy por la Señora Jouve-Quémarec, si pudieran hablar... ninguna duda que cantarían de alegría!

Anne-Marie Tromeur - Servicio de Archivos de la ESF. Contacto: Email popupPublicado el 19 de junio de 2020



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