Según la práctica habitual de la cuaresma en la iglesia católica San Agustín Ipetumodu, NIGERIA, un día especial se reserva cada año para los jóvenes de la parroquia para reunirse en oración, reflexión y renovación espiritual. El viernes 28 de febrero de 2026, los jóvenes se reunieron para su retiro de Cuaresma, un día dedicado a profundizar su relación con Dios a través de varios ejercicios espirituales.
La jornada comenzó a las 6 de la mañana con la Santa Misa con muchos jóvenes presentes, seguida por la adoración del Santísimo Sacramento ofreciendo un momento de calma y oración para un encuentro personal con Cristo.
Un discurso de retiro fue pronunciado por el Rev. Fr. Peterpaul Akinola, sobre el tema: «¿Quién será mi mensajero?» (Isaías 6, 8). Comenzó dando gracias a Dios por el don de la vida y por la oportunidad de participar en este retiro cuaresmal. Oró para que las bendiciones de Dios desciendan sobre todos y alentó a los jóvenes a escuchar atentamente para aprovechar plenamente el mensaje. En su enseñanza, explicó que un retiro es un momento de autoe,xamen consciente y evaluación espiritual -un momento aparte para alejarse de los compromisos diarios con el fin de pasar un tiempo de calidad con Jesús, «el autor de nuestra fe» (Hebreos 12,2). Es un tiempo para abrir completamente nuestros corazones a Cristo, permitiéndole que nos moldee, nos modele y nos llene para su gloria.
Reflexionando sobre el tema, «¿Quién será mi mensajero?», subrayó que la llamada de Dios sigue siendo pertinente. Dios no es un juez que condena sino un imán que perdona, restaura y prepara a sus hijos para su misión. El Señor desea que su reino sea establecido y que su mensaje de paz, amor y bondad se difunda en el mundo. Por esta razón, sigue preguntando: «¿A quién debo enviar?»
El P. Peter también ha recordado a los jóvenes que este año es un año de misión, llamando a todos a la participación activa en la obra de Dios. Aunque muchos se sientan no calificados o inadecuados, Dios nos asegura su presencia y su fuerza (Jueces 6,12-16 Jeremías 1,4; Isaías 6,6). Los animó con las palabras de Cristo: «Tened valor, yo he conquistado el mundo» (Jn 16,33). La misión pertenece al Señor, pero el mensajero es cada uno de nosotros.
Discusiones en grupo
Para profundizar su reflexión, los jóvenes se dividieron en tres grupos de intercambio: – ¿Qué mensajes cree usted que el Señor quiere transmitir a nuestra generación? – ¿Por qué Dios nos necesita como mensajeros? – ¿Por qué a veces evitamos ser los mensajeros de Dios?
Después de treinta minutos, los grupos se reunieron para compartir los frutos de sus discusiones. Se hicieron preguntas, se ofrecieron aclaraciones y se compartieron ideas significativas entre los participantes.
El retiro terminó a las 12:00, dejando a los jóvenes espiritualmente refrescados, animados e inspirados para abrazar su papel de mensajeros de esperanza y fe en sus familias, escuelas y comunidades.
Hermana. Theresa ANTHONY, HES (Coordinadora de la Juventud)
Publicado el 10 de marzo de 2026

