La Sinodalidad como respuesta a la violencia y a la injusticia: este fue el tema que nos reunió en este encuentro de la red «Justicia y Paz» en Ouagadougou, BURKINA FASO, el sábado-domingo 14-15 de marzo de 2026.
El sábado, la Sinodalidad fue desarrollada por el abad Narcisse SANOU, formador en el seminario mayor San Pedro, San Pablo de Kossoguín. Su enseñanza nos ha enriquecido, nosotros los 11 religiosos/religiosas presentes, invitándonos a caminar juntos a través de la escucha de los jóvenes, las mujeres, los laicos que, en el pasado en la Iglesia, eran menos considerados, menos escuchados… Así, de la Iglesia jerárquica entramos en Iglesia sinodal: todos, sin distinción, merecen ser respetados y escuchados. Este llamamiento se une a un extracto de nuestra Regla de Vida: «La novedad del mundo según el Evangelio requiere que cada uno, y sobre todo el más pobre, sea reconocido y amado, llamado a decir su palabra en verdad, respetado en su diferencia» (art. 14, 3). Esta enseñanza nos compromete a acciones concretas en nuestros lugares de misión, comenzando por las comunidades de las que venimos.
Al día siguiente, el domingo, después de la celebración eucarística con los cristianos de Toubweogo (una nueva parroquia en las afueras de Uagadugú), visitamos a nuestros hermanos y hermanas rechazados por la sociedad por acusaciones de brujería, en el centro Delwende, dirigido por las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África y las Hermanas de la Inmaculada Concepción de Ouagadougou. En la charla, quedó claro que estas personas vienen de todas partes, algunas desterradas por el pueblo, otras por sus propios hijos y familias –con posibilidad de reinserción después de los trámites-. En caso de muerte son enterradas in situ -pocas familias vienen a buscar el cuerpo-. Allí había 145 personas de 41 a 65 años; algunas perdieron la vista, otras tienen problemas mentales. No reciben visitas de familiares, excepto que estas visitas requieren discreción debido a la presión social, el destierro…
Pero su ingenio y su sentido de autonomía no podían dejarnos indiferentes porque, más allá de lo que se redujo a estas personas, y gracias a apoyos multiformes, estábamos fascinadas por sus obras como la hilatura del algodón, la ganadería, la jardinería, la fabricación de zumbalé (jabón líquido)… Su autocuidado nos ha llamado la atención! Además, de diferentes horizontes, cada uno practica su religión o, con el tiempo, se adhiere a ella…
Forman como una familia, símbolo de sinodalidad y unidad en la diversidad!
Esta realidad nos remite a nuestra Regla de Vida que nos dice: «Podemos ser llamadas a compartir más de cerca la existencia de los que están en la mayor angustia. Tenemos mucho que aprender de todos, sobre todo de los más desposeídos. Ellos vuelven a la exigencia del Evangelio » (art. 18).
Gracias a la hermana Silvie ROAMBA, Vicerrectora, que nos permitió participar en esta sesión de formación/encuentro! Junto con otros, aportamos reflexiones a esta red «Justicia y Paz», real lugar de acciones frente a los grandes desafíos que atraviesa nuestro país.
Hermanas SOME Nina y COMPAORE Beatriz, Hijas del Espíritu Santo.
Publicado el 23 de marzo de 2026

